Erik Turesson, del comité de estudios de Socialistisk Politik, reflexiona sobre cómo los movimientos sociales pueden influir en la política y por qué no basta con estar presentes en las calles. Pone como ejemplo las protestas climáticas: si decenas de miles de personas pueden salir a manifestarse, entonces el movimiento también cuenta con la gente y los recursos necesarios para crear sus propios medios, proyectos educativos y estructuras duraderas, en lugar de esperar la atención de los grandes medios. Su fórmula es sencilla: «háganlo ustedes mismos». El movimiento obrero y la izquierda ya construyeron en el pasado su propia esfera pública, y pueden volver a hacerlo.